Carlos Gardel – 24 de junio 1935

Carlos Gardel – 24 de junio 1935

El día en que murió Carlos Gardel

El 24 de Junio de 1935 ocurrió en Colombia un accidente aéreo que marcaría la historia de Medellín por siempre. En dicho accidente un avión de la SACO que realizaba su maniobra de despegue se salió de la pista, desviándose en dirección a los hangares y colisionando casi de frente contra un avión de SCADTA que se encontraba esperando su turno de despegue. El lugar del accidente fue el aeródromo que ya se nombraba en esa época como “Olaya Herrera” y también se conocía como “Las Playas”.

Los aviones involucrados en este accidente fueron:

El trimotor Ford F- 31 de la SACO (NC9643 – modelo 5-AT-C), piloteado por Ernesto Samper Mendoza, de 33 años de edad, (bogotano) uno de los propietarios de la SACO, que tenía como operador de vuelo a William B. Foster, de 18 años de edad (medellinense), transportaba 11 pasajeros: Gardel, Lepera, Palacios, Schwartz, Moreno, Barbieri, Azzaf, Riverol, Aguilar, Plaja y el señor Grant Flynn que oficiaba como aeromozo. Además, llevaba instrumentos musicales, telones, maletas y 450 galones de combustible. El F- 31 se ubicó en la cabecera de la pista y recibió autorización del banderillero. Los documentos de la investigación judicial señalan que la disposición de los pasajeros en el F- 31 eran siete en el derecho y cuatro en el izquierdo. Su destino de viaje la ciudad de Cali.
El trimotor Ford C-31 de la Scadta, el “Manizales” (NC438H – modelo 5-AT-D), piloteado por Hans Ulrich Thomas, de aproximadamente 26 años de edad, (de Bromberg y ex piloto de guerra de la Luftwaffe) y copiloto William Fuerts, veintinueve años de edad (de Frankfurt), permanecía a unos 75 metros del eje de la pista, esperando su turno para el despegue con cinco pasajeros: Vélez, Zuleta, Moreno, Strauss y Castillo, adicionalmente equipajes y 250 galones de gasolina. Su destino de viaje la ciudad de Bogotá.
El piloto Samper había llegado a Medellín desde muy temprano procedente de Bogotá en su bimotor Kingbird K-1 y esperaba la llegada del F-31 de SACO, para tomar el comando del trimotor en su vuelo inaugural de Medellín a Cali, como culminación de la gran propaganda que se estaba haciendo a esa ruta, con los nuevos aviones que su compañía había adquirido a la Panamerican, y que hacia solo ocho días estaban operando bajo el comando de los pilotos americanos que el había contratado.

Personas que estaban en el aeropuerto relatan que este mitigaba el frío de las alturas con licor, ya que en esa época los aviones no tenían cabinas presurizadas, y el frío era bastante en las alturas y más viniendo de Bogotá. Samper tuvo que esperar muchas horas a que el avión llegara y una vez recargado de gasolina, y de que los pasajeros tomaran un ligero descanso, adicionaron a toda la carga que traían desde Bogotá los pasajeros, unos doce rollos de la película “Payasadas de la vida” y un telón que le llevaron los señores Julio y Jorge Uribe.

La tripulación que venía de Bogotá, los pilotos americanos Stanley Harvey y su copiloto McMillan, fueron reemplazados por Ernesto Samper Mendoza y por el joven antioqueño William Foster que hacia las veces de radiotelegrafista y se adicionó un tripulante más, el señor Grant Flynn, gran amigo de Samper y que tenía el cargo de Jefe de tráfico de SACO, que oficiaría como camarero del vuelo.

En el avión viajaba Carlos Gardel con su comitiva que se dirigían a Cali y a los que Samper había logrado convencer de no seguir volando en SCADTA y para ellos les había ofrecido toda una serie de ventajas. Era la gran oportunidad de SACO para mostrar sus nuevos aviones.

A la señal del banderilleo, Samper inició su maniobra de despegue sobre el lado derecho de la pista, ya que este tipo de aviones realizan un giro hacia la izquierda a cierto número de revoluciones (precesión giroscópica), y cuando el avión gira hacia la izquierda el piloto debe compensar este movimiento con el timón de cola presionando los pedales. Samper trata de despegar este avión, con todas las condiciones adversas, sumándose todos sus errores. Era un piloto muy experimentado, pero con un avión que apenas estaba conociendo, y en el que muy seguramente era la primera vez que operaba en esas condiciones de carga (el había traído el avión desde EU en los primeros días de ese mes, y en los pocos días que tenía en operación en Colombia, era operado por los pilotos americanos).

Estaba despegando el avión con un viento de cola adverso, lo que haría su trayecto de despegue más largo. No se tienen datos de su grado de alcohol, ya que nunca se menciona para nada esto, pues este era el piloto considerado como un héroe nacional, y protegido por gobierno y la prensa.

Lo que si es cierto, es que el piloto perdió el control del avión, el que nunca logra despegar de tierra, y una vez corregido su desvío a la izquierda, realiza un amplio giro hacia la derecha, saliéndose de la pista y dirigiéndose sin control hacia los hangares de SCADTA, cuando logra hacer alguna corrección se va contra el avión de “Manizales” de la SCADTA que estaba esperando su turno de salida a unos 75 metros del eje de la pista y se produce la catástrofe.

Los empleados de SACO trataron de echarle la culpa a la SCADTA, y casi que son linchados por la multitud que fue llegando al aeródromo luego del accidente. La pronta intervención de Don Gonzalo Mejía evitó que esto se hiciera.

El representante de la SCADTA se presentó esa misma noche del 24 de Junio al “El Heraldo de Antioquia” para que le publicaran su versión de los hechos.

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