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Guerra de las Malvinas

Guerra de las Malvinas
Parte de conflicto de las islas Malvinas
Operación Rosario-Soldados argentinos en Stanley.jpgHMS Broadsword and Hermes, 1982 (IWM).jpgEtendard en 1982.jpgARA Belgrano 1982.PNGHMS Antelope 1982.jpgArgentine POWs.jpg
De arriba a abajo y de izquierda a derecha: Operación Rosario: soldados argentinos desembarcando en Stanley, buques británicos de la Fuerza de Tareas 317 enviados a las islas, cazas Super Etendard argentinos, hundimiento del crucero argentino ARA General Belgrano, la fragata iglesa HMS Antelope alcanzada y que sería uno de los buques ingleses hundidos, liberación de soldados argentinos prisioneros.
Fecha 2 de abril-14 de junio de 1982[nota 1]
Lugar Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y sus aguas adyacentes
Coordenadas 51°45′S 59°00′O / -51.75, -59Coordenadas: 51°45′S 59°00′O / -51.75, -59
Casus belli Incidente de las islas Georgias del Sur y crisis por las islas Malvinas
Conflicto Disputa por la soberanía de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur
Resultado Victoria militar británica
Resolución 37/9 de la Asamblea General de las Naciones Unidas desconoció el resultado de la guerra y exhortó a reanudar las negociaciones
Consecuencias Caída del Proceso de Reorganización Nacional y restablecimiento del Estado de derecho en Argentina
Reelección del gobierno de Margaret Thatcher a principios de 1983
Cambios territoriales Argentina anexionó las islas Malvinas el 2 de abril de 1982; el Reino Unido las recuperó nuevamente el 14 de junio del mismo año.
Beligerantes
Bandera de Argentina Argentina Bandera de Reino Unido Reino Unido
Figuras políticas
Leopoldo Fortunato Galtieri
Jorge Isaac Anaya
Basilio Lami Dozo
Nicanor Costa Méndez
Margaret Tatcher

Rex Hunt
Comandantes
Osvaldo Jorge García
Juan José Lombardo
Ernesto Horacio Crespo
Mario Benjamín Menéndez Rendición
John Fieldhouse
John Forster Woodward
John Jeremy Moore
Unidades militares
Teatro de Operaciones Malvinas (1-7 de abril)
Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (7 de abril-14 de junio)

Teatro de Operaciones Sur
Comando Aéreo Estratégico
Fuerza Aérea Sur

Fuerzas en combate
23 428 30 000
Bajas
~650 ~260
Civiles: 3

La guerra de las Malvinas (en inglés, Falklands War), llamada también conflicto del Atlántico Sur, fue un conflicto bélico desarrollado en 1982 entre Argentina y Reino Unido por la disputa de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. Se calcula que murieron 649 argentinos, 255 británicos y 3 isleños. Fue una conflagración inusitada y la primera guerra de Argentina en más de 100 años.

El origen del conflicto fue un intento del Proceso de Reorganización Nacional de anexionarse las islas por la fuerza, en poder del Reino Unido desde su ocupación en 1833. Las acciones de esta dictadura argentina para retener el poder político y sostener la guerra a la vez, unida a la reacción del Gobierno del Reino Unido, apoyado por los estadounidenses, causaron un conflicto armado en las islas del Atlántico Sur.

Para retomar los archipiélagos, el Gobierno de Margaret Thatcher movilizó la expedición militar más grande desde la Segunda Guerra Mundial. La conflagración también dio a lugar a la primera guerra aeronaval desde la guerra del Pacífico. Las fuerzas británicas derrotaron a las argentinas tras una serie de batallas y combates terrestres. La superioridad militar británica, con el apoyo de EE. UU. y la OTAN; y la falta de preparación de las FF. AA. argentinas, llevó a la rendición y el desalojo de los argentinos en los archipiélagos.

La derrota precipitó la caída del Proceso, recuperando Argentina el Estado de derecho. La victoria británica contribuyó a la reelección del gobierno conservador de Margaret Thatcher en 1983. Ambos países enlutaron y cortaron relaciones hasta 1990.

Estados Unidos pagó su pronunciamiento con su crédito en sus relaciones con los países de América Latina.

La Organización de las Naciones Unidas continúa considerando los tres archipiélagos con sus aguas circundantes como territorios disputados.

Antecedentes

La Organización de las Naciones Unidas consideraba a los archipiélagos como territorios en litigio entre Argentina y Reino Unido, mientras este último los administraba y explotaba. Su descubrimiento es motivo de controversias; fueron ocupados en forma sucesiva por España, Francia, Argentina y Reino Unido. Argentina considera que estos territorios se encuentran ocupados por una potencia invasora, y los considera parte de su provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.[1]

En las islas existieron en otro tiempo importantes puestos balleneros, pero la gradual desaparición de numerosas especies de ballenas en los mares australes y los profundos cambios en el negocio aceitero hicieron que la relevancia económica de la actividad se redujera dramáticamente. No obstante, numerosas investigaciones confirmaron yacimientos de crudo en la plataforma continental en la que se encuentran las Malvinas.[2]​ Además la plataforma es rica en pesquería.

Políticamente, el interés de Argentina por el archipiélago obedece a su visión sobre él como «territorio irredento».

Estratégicamente:

  1. La posesión de territorios adyacentes a la Antártida puede otorgar derechos sobre este continente en futuras negociaciones relacionadas con él[3]
  2. El control de este archipiélago entrega a su ocupante una posición estratégica sobre el cruce austral y su tráfico marítimo

Durante varias décadas ambos países llevaron a cabo negociaciones sin encontrar una solución definitiva.[4]

Preguerra del Reino Unido

Margaret Thatcher, en 1983, primera ministra británica durante la guerra de las Malvinas

En el año 1982 el Reino Unido se encontraba en una difícil situación económica, el Partido Conservador que estaba en el poder sufría un notorio desgaste, la popularidad de su primera ministra, Margaret Thatcher, estaba en descenso y en ese tiempo había huelgas en las minas de carbón.[5][6]

Al creciente descontento laboral en ese país, los jefes de la Marina Real británica se veían preocupados por inminentes planes de reducción de la flota, en el contexto de la Guerra Fría.

Preguerra de la Argentina

Leopoldo Fortunato Galtieri, presidente de facto de Argentina quien ordenó la operación Rosario

En 1981, la dictadura cívico-militar autoproclamada Proceso de Reorganización Nacional padecía una decadencia política. Existía una oposición grande al régimen motivado por las violaciones a los derechos humanos desde mediados de la década de 1970. Además, el país sufría una crisis económica grave.[7]

Preparativos argentinos

El 11 de diciembre de 1981, la Junta Militar, integrada por el teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri, el almirante Jorge Isaac Anaya y el brigadier general Omar Domingo Graffigna,[nota 2]​ removió al presidente militar Roberto Eduardo Viola, encumbrando en la primera magistratura al propio Galtieri, quien juró el día 22.[8]Yofre (2011, p. 55) sostiene que Anaya convenció a Galtieri de despeñar a Viola si a cambio él disponía la invasión de las islas Malvinas. Asimismo, Yofre (2011, p. 64) dice que la intención de la Junta Militar era recuperar el crédito de la sociedad argentina en medio de la crisis.

El 5 de enero de 1982 la Junta Militar tomó la decisión de realizar una acción militar si las negociaciones diplomáticas no progresaban, encargando un estudio de Estado Mayor reducido, integrado por un representante de cada fuerza armada. Los representantes fueron el general de división Osvaldo Jorge García, el vicealmirante Juan José Lombardo y el brigadier mayor Sigfrido Martín Plessl.[9]

El objetivo político fijado por los militares argentinos fue el de consolidar la soberanía argentina en las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur y contribuir a afirmar su pleno ejercicio en el océano Atlántico Sur.[10]​ El resultado del estudio de los uniformados explicaba que la operación desde el punto de vista militar era «apta, factible y aceptable» y que la fuerza conjunta estaría en condiciones de ejecutar la operación a partir del 15 de mayo de 1982.[11]​ Asimismo, aclaró que la operación tenía dos condiciones: debía mantenerse bajo el estado de defensa de las islas y debía ser una operación incruenta para minimizar la reacción británica y alentar a la mejor posición negociadora.[11]​ Habiendo tomado el archipiélago, Argentina procedería a retirar las fuerzas de la operación y mantendría una reducida guarnición.[11]

Relación con el conflicto del Beagle

El almirante Anaya (2012, p. 266) relató que respecto al conflicto del Beagle el gobierno argentino confiaba a la mediación papal.

El brigadier general Basilio Lami Dozo confirmó los planes de guerra de agresión a Chile tras la guerra de las Malvinas en una entrevista con el diario Perfil.[12]

Oscar Camilión, último ministro de Relaciones Exteriores y Culto argentino antes de la guerra, había mencionado los planes en sus Memorias políticas: «Los planes militares eran, en la hipótesis de resolver el caso Malvinas, invadir las islas en disputa en el Beagle. Esa era la decisión de la Armada…».[13]

Los planes de invadir las islas en disputa con Chile eran discutidos en la opinión pública de Argentina. Por ejemplo, Manfred Schönfeld en La Prensa del 2 de junio de 1982, cuando la visión del «vamos ganando» todavía hacía furor en Buenos Aires, opinaba sobre el curso de acción tras la «exitosa» guerra de las Malvinas:

Para nosotros no lo estará [terminada la guerra], porque, inmediatamente después de barrido el enemigo de las Malvinas, debe serlo de las Georgias, Sándwich del Sur y de todos los demás archipiélagos australes argentinos…

Manfred Schönfeld[14]

Tras la conquista de las islas, algunas fuentes incidieron en la posibilidad concreta de que la Argentina tuviese también por objetivo a medio plazo invadir los archipiélagos al sur del canal Beagle, en disputa con Chile, a fin de solucionar el conflicto del Beagle. Este se encontraba en esos momentos bajo una mediación del papa Juan Pablo II, por la cual ambos gobiernos se comprometieron a no hacer uso de la fuerza y a abstenerse de tomar medidas que turbasen la armonía entre las dos naciones.[15]

Detonante

El 19 de marzo de 1982 41 trabajadores de la Compañía Georgias del Sur S. A. del empresario arribaron a Puerto Leith en el barco ARA Bahía Buen Suceso. Los operarios izaron la bandera argentina. Esto causó una crisis diplomática que preludió la guerra.[16]

Según Train (2012, p. 236) el detonante del inicio del conflicto fue una noticia —que luego se supo que fue falsa— de la televisión británica según la cual dos submarinos nucleares británicos habían zarpado de Gibraltar hacia el Atlántico Sur.[17]​ Evitando comprometerse a un desembarco amenazado por dos submarinos nucleares enemigos, la Junta Militar, en un «ahora o nunca», dispuso la ejecución del desembarco estableciendo el Día D entre el 1 y el 3 de abril de 1982.[17][18]

Tal como dice Train (2012, p. 234), entre el desembarco del 2 de abril y el hundimiento del Belgrano del 2 de mayo, los gobernantes argentinos actuaron en la convicción de que estaban en una crisis diplomática, mientras que sus homólogos británicos procedieron en la convicción de que estaban en guerra. El objetivo político de los argentinos era «una solución diplomática para recuperar la soberanía sobre las islas». El objetivo británico: «defender los intereses de los isleños y castigar la agresión».[19]

No hubo declaración oficial de guerra por parte de ninguna de las dos partes.

Invasión/recuperación de las Malvinas

El 28 de marzo la flota argentina zarpó de Puerto Belgrano con rumbo al sur.[20]​ El 31 de marzo a las 12:57 horas cortó las comunicaciones con el continente y puso rumbo hacia las islas Malvinas.[20]

La inteligencia de los Estados Unidos detectó los movimientos de los buques de la Armada Argentina que se dirigían a las Malvinas. La noche del 1 de abril el presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan llamó por teléfono a Leopoldo Fortunato Galtieri;[21]​ El dictador argentino rehusó atenderlo hasta después de la interrupción de las comunicaciones entre la flota y el continente.[22]​ En la conversación, Galtieri desoyó los consejos de Reagan de cancelar el desembarco para evitar la guerra.[23]​ Después de esto, el mandatario estadounidense llamó a Margaret Thatcher para transmitirle la obstinación de Galtieri y que los EE. UU. no serían neutrales en caso de una guerra.[24]

El 2 de abril a la mañana, las tropas argentinas desembarcaron en la isla Soledad.[17]​ Los argentinos tomaron la Casa de Gobierno, Puerto Stanley y el cuartel en Moody Brook.[25]​ El gobernador Rex Hunt se rindió a las 11:20 hs.[25]​ Todo funcionó tal como fue planeado, cumpliendo la orden realizar una operación incruenta.[25]

La noticia de la recuperación de las Malvinas generó un clima de triunfalismo poco común en la Argentina.[26]​ Todos los políticos argentinos manifestaron su apoyo a la acción militar.[27]

El 3 de abril la Armada Argentina conquistó las islas Georgias del Sur.[28]

Gran parte de las tropas que intervinieron en la Operación Rosario regresaron al continente.[29]

Inmediatamente después de la ocupación, las autoridades argentinas cambiaron el sentido de circulación, la moneda y el idioma de la radiocomunicación.[30]

La Fuerza Aérea Argentina trasladó al exgobernador Hunt y a los militares británicos prisioneros a Londres, haciendo escala en Montevideo.[31]

El 22 de abril el Proceso de Reorganización Nacional cambió el nombre de Puerto Stanley por «Puerto Argentino».[32]

Negociaciones diplomáticas

Organización de las Naciones Unidas

El 3 de abril el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, «profundamente preocupado», aprobó la Resolución 502 que pedía:[33]

  1. la cesación inmediata de las hostilidades.
  2. la retirada inmediata de todas las fuerzas argentinas de las islas Malvinas/Falklands.
  3. a los gobiernos de la Argentina y el Reino Unido a que procuren hallar una solución diplomática a sus diferencias y a que respeten plenamente los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.

Quince sobre treinta países votaron a favor de la resolución, uno por encima del mínimo necesario.[34]​ Esto constituyó la primera derrota diplomática de Argentina.[34]​ Los países miembros del Movimiento de Países No Alineados votaron en contra de la Argentina, exceptuando Panamá.[35]​ La Unión Soviética —de quién se esperaba un veto—, España, Polonia y China se abstuvieron.[34]

El 6 de mayo, el secretario general Javier Pérez de Cuéllar propuso, como paso previo para el inicio de las negociaciones, el retiro de las fuerzas de ambos de países de las islas.[36]​ Al día siguiente el Reino Unido amplió el bloqueo naval a 12 millas del litoral marítimo argentino y decidió trasladar fuerzas de infantería que estaban en la isla Ascensión al frente de guerra. Reino Unido preparaba un desembarco.[37]

El 26 de mayo el Consejo de Seguridad emitió la Resolución 505 que permitió a Pérez de Cuéllar intentar solucionar el conflicto deteniendo las acciones militares.[38]

Gestión de Haig

El 8 de abril el Gobierno de los Estados Unidos decidió que el secretario de Estado Alexander Haig iniciara una misión de acercamiento de los dos países enfrentados para encontrar una solución (no mediación).[39]

Haig se reunió con Galtieri el 10 de abril en la Casa Rosada con la compañía de Vernon Walters. Nicanor Costa Méndez y estaban presentes. En la reunión Haig agradeció a Galtieri la ayuda del Ejército Argentino a los Contras desde Honduras.[40]​ El presidente argentino advirtió a Haig que la Argentina no dudaba de su soberanía en las islas. La respuesta de Haig fue que si insistía en la permanencia de un gobernador argentino en las islas, habría guerra. Y que en ese caso los británicos ganarían por sus fuerzas mayores a las de los argentinos.[41]​ Después de la reunión, Galtieri salió al balcón frente una multitud y atizó el conflicto:[42]

Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla

Los jefes militares argentinos ignoraban la superioridad de las FF. AA. británicas a las argentinas en cuanto a tecnología y profesionalismo.[43]

Argentina se veía condicionada por la Resolución 502. Si retiraba sus fuerzas de los archipiélagos, el Reino Unido debería detener el avance de la Fuerza de Tareas 317.[44]​ Y Margaret Thatcher no quería negociar teniendo las islas ocupadas.[44]

El 14 de abril el periodista estadounidense Carl Bernstein, a través de ABC News, informó a la audiencia que los Estados Unidos estaban brindando información satelital de inteligencia a la flota británica.[45]​ El secretario de Estado de Asuntos Latinoamericanos, , llamó al embajador para negar la noticia. Los funcionarios argentinos renegaron el ostensible apoyo estadounidense a la expedición británica.[45]

El 15 de abril Reagan y Galtieri conversaron telefónicamente por segunda vez.[46]

El 30 de abril Haig anunció que las negociaciones no habían logrado una solución.[47]​ Dijo que la posición había rechazado la última propuesta estadounidense.[47]​ Anunció la suspensión de asistencia militar estadounidense a Argentina y medidas económicas punitivas.[47]​ También informó que Estados Unidos satisfarían requerimientos de armamento de Reino Unido.[47]​ Haig aseguró que Estados Unidos no participaría en forma directa del conflicto.[47]​ Al mismo tiempo, Ronald Reagan calificó a Argentina de país «agresor».[47]​ Costa Méndez declaró que Argentina no había rechazado la propuesta estadounidense sino que la había objetado.[47]

Propuesta de Belaúnde Terry

El presidente del Perú Fernando Belaúnde Terry realizó una propuesta de paz para solucionar el conflicto el 2 de mayo de 1982.[48]​ La propuesta consistía en:

  • Cesación inmediata de las hostilidades.
  • Retiro mutuo de fuerzas.
  • Presencia de representantes ajenos a las dos partes involucradas en el conflicto para administrar temporalmente las islas.
  • Reconocimiento de ambos gobiernos de la necesidad de reconocer las aspiraciones y los intereses de los isleños para la solución definitiva del conflicto.
  • Acuerdo común para la designación de los países interventores en las negociaciones.
  • Obtención de un acuerdo definitivo antes del 30 de abril de 1983, bajo la responsabilidad de los países antes mencionados.

Según Train (2012, p. 239) el hundimiento del General Belgrano el 2 de mayo de 1982, acabó con todas las esperanzas de una solución pacífica.

Guerra

Fuerzas en combate

Expedición británica

Fragata HMS Broadsword y portaviones HMS Hermes.
Mapa del teatro de operaciones de la guerra de las Malvinas, las distancias entre éstas y las diferentes bases de ambos ejércitos.

La invasión de las Malvinas tomó de sorpresa al Gobierno y a las Fuerzas Armadas del Reino Unido.[49]​ Tras varias horas de indecisión, dudas, debates y análisis en el Parlamento y el Gobierno, el primer lord del Mar, , convenció a la primera ministra Margaret Thatcher de movilizar la flota para retomar el control de las Malvinas.[50]

Tuve una sensación inmediata y aguda. ¿Qué maldito sentido tiene una flota si no voy a usarla? … Estaba en juego nuestro prestigio.[49]

Asi fue que el 3 de abril Thatcher anunció la movilización de una fuerza de tareas para recuperar las Malvinas.[50]​ El 5 de abril el Gobierno británico dio inicio a la Operación Corporate. El almirante fijó el objetivo: obtener el desalojo de los argentinos y el restablecimiento del gobierno británico en las islas.[51]​ Después se constituyó el «Gabinete de Guerra». El grupo integrado por Margaret Tatcher, , , y aceptó el objetivo de Lewin.[51]​ Las FF. AA. británicas formaron la (FT-317), al mando del , el almirante John Fieldhouse, sito en el Cuartel General de Northwood.[52]​ El comando operativo de la fuerza de tareas quedó a cargo del contraalmirante John Forster Woodward, quien asumió como comandante combinado del Grupo de Tareas 317.8, asumiendo el mando de todas las fueras de superficie, aire y tierra.[53]​ Se crearon cuatro comandos de unidades de tareas:[54]

  • Grupo de Tareas 317.8: Grupo de Batalla de Portaaviones (CBG), al mando del contraalmirante Woodward.
  • Grupo de Tareas 317.0: Grupo Anfibio, al mando del comodoro Michael Clapp, comodoro de Guerra Anfibia.
  • Grupo de Tareas 317.1: Grupo de Desembarco, conducido por el brigadier Julian Thompson, comandante de la 3.ª Brigada Comando.
  • Grupo de Tareas 317.9: Grupo de Georgias, conducido por el capitán , comandante del destructor HMS Antrim.
  • Grupo de Tareas 324.3: Grupo de Submarinos, a cargo del oficial jefe de Submarinos vicealmirante .

Los buques zarparon de Portsmouth el mismo 5 de abril.[55]

Desembarcado el Grupo de Desembarco, el brigadier Thompson asumiría como comandante de las Fuerzas Terrestres. Cuando se decidió enviar la del Ejército Británico, al mando del brigadier , se precisó una estructura superior de comando de división, y el mayor general John Jeremy Moore ocupó ese rol.[56]

Defensa argentina de las islas

Cien años habían pasado desde la última guerra de la Argentina: la guerra de la Triple Alianza.[57]

El 4 de abril la Junta Militar resolvió no desafectar más medios de las islas Malvinas y comenzó a reforzar los medios para la defensa de las mismas.[58]​ El 7 de abril, el mismo día en que se desactivó el Teatro de Operaciones Malvinas (TOM), se creó el Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (TOAS) al mando del vicealmirante Juan José Lombardo.[59]

El 2 de abril la Fuerza Aérea Argentina creó la Fuerza Aérea Sur (FAS) estableciendo bases aéreas militares (BBAAMM) a lo largo de la Patagonia argentina.[60]​ Su comandante fue el brigadier Ernesto Crespo.[60]

El comandante del V Cuerpo de Ejército, general de división Osvaldo Jorge García, se hizo cargo de la defensa argentina ante un potencial ataque de Chile.[61]

Cuatro de los cinco comandantes del Ejército Argentino ni siquiera tuvieron antecedente de la invasión de las islas.[62]

El (COMIL) resolvió enviar a Malvinas —sin previo aviso a Menéndez— la X Brigada de Infantería Mecanizada.[63]​ El comandante de la X Brigada, general de brigada Oscar Luis Jofré, por ser más antiguo, reemplazó al general Daher en la conducción de las fuerzas terrestres argentinas.[64]​ Fue una muestra clara de improvisación del Proceso de Reorganzación Nacional para conducir la guerra.[64]

La Flota de Mar (FLOMAR) formó la (FT-79), conducida por el contraalmirante Gualter Allara.[65]

Zona de Exclusión

El 7 de abril el Reino Unido anunció la Zona de Exclusión Marítima (ZEM), advirtiendo que «las naves de guerra argentinas que se encuentran dentro de las 200 millas náuticas de las islas Malvinas, después de las 04:00 GMT del lunes 12 de abril, corren el serio riesgo de ser atacadas».[66]​ El 12 de abril la Zona de Exclusión Marítima (ZEM) se volvió efectiva con la llegada del submarino HMS Spartan a aguas próximas a Puerto Argentino.[67]​ El 30 de abril Reino Unido impuso la Zona de Exclusión Total (ZET), apuntando contra las aeronaves argentinas también.[68][69]

La estableció en el nordeste de la Zona de Exclusión una zona llamada «TRALA» (en inglés, Tow, Repair and Logistic Area), lejos de los ataques aéreos argentinos, donde los barcos británicos reabastecían y reparaban averías.[70]

Pronunciamientos

Argentina

El Proceso de Reorganización Nacional apeló a la búsqueda de aliados en América Latina. Anteriormente, entre 1976 y 1981, se había peleado con Brasil y Paraguay; casi llegó a la guerra con Chile en 1978; había interrumpido el proceso democrático de Bolivia; había perjudicado a Nicaragua apoyando a los contras desde Honduras; carecía virtualmente de relaciones con Cuba; mantenía el problema de los asilados con México; y veía a Uruguay con desconfianza tras la invasión de las Malvinas.[71]

Los únicos aliados de Argentina eran Perú, Venezuela y Panamá.[69]

El 1 de junio de 1982 Argentina compró a Perú diez cazas Mirage VP.[72][73]​ Los aviones no tomaron parte del conflicto por encontrase en mal estado.[74]

La delegación argentina que asistió a la reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas del 3 de abril pidió al delegado soviético que vetara la Resolución 502.[75]​ El ruso sólo respondió que tal veto solo podía ser dispuesto por «las más altas autoridades».[75]

El 11 de abril, el embajador soviético en Argentina se reunió con el ministro Costa Méndez. Según el relato de la Junta Militar, el diplomático ruso acudió al gobierno argentino para informar que el Gobierno de la Unión Soviética opinaba que la crisis de las Malvinas había sido provocada por la vocación colonialista de Gran Bretaña, y que se oponía de hecho a la Resolución 502 hasta llegar a violarla, perturbando así la paz. Por ello la URSS apoyaría en lo que pudiere a la Argentina sin esperar nada en retribución, en una actitud recíproca a la actitud argentina ante el embargo cerealero estadounidense de 1980.[63]

Reino Unido

Reino Unido recibió el apoyo de su aliado Estados Unidos:[76]

  • Uso irrestricto de la Base Aérea de la Isla Ascensión, la cual fue crucial para la expedición británica.
  • 4700 toneladas de pistas de aterrizaje metálicas desplegables.
  • Misiles AIM-9L Sidewinder y AGM-45 Shrike.
  • 50 millones de litros de combustible de aviación.
  • 8 sistemas de defensa aérea portátiles FIM-92 Stinger.
  • Radares para misiles .
  • Indicadores de objetivos láser.
  • Misiles Harpoon.
  • Equipos de detección antisubmarinos.
  • Munición de diversos tipos y cantidades.
  • Facilidades de comunicaciones, criptográficos y de guerra electrónica.
  • Equipos de visión nocturna.

El impulsor de esta ayuda fue el secretario de Defensa Caspar Weinberger, defensor de la Alianza Atlántica.[77]

El 3 de abril, el presidente de Francia François Mitterrand manifestó a Margaret Thatcher su apoyo mediante llamado telefónico.[31]​ Así fue que Francia apoyó al Reino Unido, dándole los secretos sobre el avión Super Étendard y el misil Exocet AM 39 que había vendido a la Argentina en 1981.[78]

El 15 de abril la Comunidad Económica Europea (CEE) estableció sanciones económicas a Argentina.[79]

Chile se declaró neutral durante el conflicto.[47]​ Sin embargo, el dictador chileno, general Augusto Pinochet, proporcionó ayuda a los británicos mediante espionaje.[80]

En abril de 1982 la Armada de Chile aprestó su Escuadra para afianzar el éxito de la fuerza de tareas británica.[81]

La Fuerza Aérea de Chile coordinó con la RAF para desarrollar el espionaje trasandino a gran altura, a fin de obtener información sobre las FF. AA. argentinas, de las que los británicos carecían totalmente.[82]​ Chile avisaba la salida de los aviones argentinos del continente.[83]​ Para ello utilizaron radares de largo alcance; uno en Punta Arenas, y otro en Balmaceda, lo que les permitía, vigilar el espacio aéreo de las bases aéreas del sur argentino, desde Comodoro Rivadavia hasta Río Grande.

El Ejército de Chile desplegó tropas a lo largo de la frontera.[84]​ El Estado Mayor General del Ejército Argentino apreciaba que la Argentina tenía la posibilidad de tener dos frentes. Por ello analizó como hipótesis de máxima trasladar siete brigadas al sur del territorio.[84]

Primeras escaramuzas y combates

El 25 de abril la flota británica retomó las islas Georgias del Sur en la Operación Paraquet.[69]

El 28 de abril el órgano consultivo del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) aprobó por 17 votos y 4 abstenciones —Estados Unidos, Colombia, Chile y Trinidad y Tobago— una resolución de nueve puntos que urgía a Reino Unido a cesar las hostilidades y a Argentina a procurar no empeorar la situación.[85]

El 29 de abril de 1982, ante un presunto desembarco de comandos británicos desde submarinos, salieron desde Comodoro Rivadavia dos helicópteros del Ejército Argentino; uno chocó contra una barranca y 11 argentinos murieron.[86]​ Estas fueron las primeras bajas argentinas.[86]

El 1 de mayo a las 04:40 hs comenzaron las hostilidades en las islas Malvinas cuando un bombardero Vulcan B.2 de la RAF proveniente de la isla Ascensión bombardeó el Aeropuerto de Puerto Argentino, en la primera Operación Black Buck.[87]​ Después aviones de caza Harrier GR.3 y Sea Harrier FRS.1 atacaron el Aeropuerto (08:30 hs) y la BAM Cóndor (08:31 hs).[88]​ Los ataques aéreos provocaron la salida de aviones de caza de la Fuerza Aérea Sur para interceptarlos. Las aeronaves realizaron los primeros combates aire-aire.[89]​ La Fuerza Aérea Argentina define a las acciones del 1 de mayo como su bautismo de fuego.[90]

La intención de la Fuerza de Tareas 317 era la de ablandar a los argentinos conminándolos la rendición. En ese sentido, el 1 de mayo, buques británicos bombardearon Puerto Argentino, mientras el comandante Woodward intimó al comandante Menéndez a la rendición, lo cual fue rechazado.[91]​ Entre el 1 y el 12 de mayo la flota británica llevó a cabo bombardeos de día y de noche; hasta el 12 de mayo cuando el primer ataque de la Fuerza Aérea Sur.[92]​ A partir del dicho ataque, los cañoneos navales se efectuaron sólo de noche.[93]

Operación Black Buck

Bombardero Vulcan B.2 parte de la isla Ascensión.

Smith (2006, Part 24) dice que la Operación Black Buck demostró la capacidad de la RAF de atacar el Atlántico Sur y el continente también.

La pista del Aeropuerto fue desde el primer día el principal blanco de la aviación británica, ya que era crucial para el puente aéreo argentino que burlaba el bloqueo y sostenía logísticamente a la guarnición argentina.[92]

Operación de la Flota de Mar argentina

El comandante del teatro de operaciones, Juan Lombardo, planeaba una operación para la que esperaba sirviera para distraer a la flota británica de su misión, la que según la inteligencia argentina, era apoyar un desembarco en las Malvinas ese mismo día.[94][95]​ El plan consistía en avanzar desde el norte con el Grupo de Tareas 79.1 —del portaviones Veinticinco de Mayo— hasta el límite de la Zona de Exclusión, y con el Grupo de Tareas 79.3 —del crucero General Belgrano— desde el sur, también fuera de la Zona de Exclusión, en un movimiento de pinza que obligaría a la Fuerza de Tareas británica a abandonar el apoyo al presunto desembarco.[96][95]​ Para ello, Lombardo ordenó constituir el Grupo de Tareas 79.4 con las corbetas Drummond, Guerrico y Granville apoyadas por el Punta Médanos, dejando al GT-79.1 constituido por el Veinticinco de Mayo, escoltado por el Santísima Trinidad y el petrolero Campo Durán.[97]​ El portaviones argentino lanzaría un ataque de aviones A-4Q Skyhawk al amanecer del 2 de mayo; y el GT-79.4 lanzaría un ataque de misiles Exocet contra unidades desgastadas por el ataque aéreo. El GT-79.3 tenía por función cubrir el flanco sur, intentando contacto con blancos de oportunidad con unidades que podían provenir del océano Pacífico.[98]

Cuando el portaviones Veinticinco de Mayo disponía el lanzamiento de los aviones el viento se puso nulo. El portaviones precisaba 22 nudos de vientos incidente en la cubierta de vuelo para el lanzamiento de los A-4Q ya que per se el portaviones alcanzaba 18 nudos, y los restantes se esperaban del viento. Por ello, los marinos desmontaron tres de las cuatro bombas que cargaban los A-4Q, quedando sólo una por avión. La incertidumbre sobre el potencial del ataque y el hecho de que los británicos no habían desembarcado como se esperaba, determinaron la orden de cancelar el ataque y retroceder hacia el continente.[99][96]

Hundimiento del ARA General Belgrano

Disposición de las fuerzas de ambos bandos previo al hundimiento del ARA General Belgrano.
Foto de un tripulante durante el hundimiento del Belgrano el 2 de mayo de 1982, que ocurrió cerca de las 16:00 horas (hora argentina).

El 2 de mayo el submarino nuclear HMS Conqueror hundió al crucero ARA General Belgrano. El hecho de que ocurrió fuera de la Zona de Exclusión Total ha sido objeto de controversia.[100]

El mismo día helicópteros armados de misiles dañaron gravemente al aviso ARA Alférez Sobral.[36]

El mismo 3 de mayo, el comandante en jefe Anaya aseguró que el enemigo «disponía de información satelitaria diurna y nocturna sobre todas las unidades de superficie propias».[101]

A consecuencia del hecho, el vicealmirante Lombardo ordenó la retirada de la Flota de Mar a aguas poco profundas para evitar los submarinos nucleares británicos.[102]​ Desde entonces se ocupó de la guerra antisubmarina y de proteger el tránsito marítimo y los objetivos nacionales en el continente.[103]

El 10 de mayo la fragata HMS Alacrity hundió al transporte ARA Isla de los Estados en el estrecho de San Carlos y cerca de Puerto Howard.[104]​ El hecho fue emblemático ya que en él perecieron militares de las tres FF. AA. argentinas.[104]

Ataques de las fuerzas aéreas argentinas

la fragata inglesa HMS Antelope, tras ser bombardeada y que se hundiría el 24 de mayo.

El 4 de mayo de 1982 la Armada Argentina destruyó al destructor HMS Sheffield.[nota 3]​ Los cazabombarderos atacantes argentinos Super Étendard dispararon dos misiles Exocet AM 39 contra el Grupo de Batalla de Portaviones británico.[106]

Uno impactó en el Sheffield y el otro probablemente cayó al mar, afectado por las contramedidas electrónicas.[107]

El Sheffield era un destructor Tipo 42 y cumplía funciones de unas 100 millas al sur de Puerto Argentino.[108]

El Reino Unido tuvo una sorpresa total, ya que hasta ese momento creía que Argentina era incapaz de utilizar el binomio Super Étendard-Exocet, por la retirada del personal técnico francés al inicio del conflicto.[108]

De esta manera, la Armada Argentina se convertía en pionera en la utilización de esta nueva técnica de ataque de misiles.[108]

El contraalmirante García Boll (2007, p. 138), comandante de la Aviación Naval argentina en la guerra, asegura que las revanchas y los vaticinios carecían de asidero: «es pura casualidad que el hundimiento del Sheffield se produjera dos días después del hundimiento del Belgrano».

El ataque argentino exitoso motivó a los mandos británicos a organizar un ataque a la Base Aeronaval Río Grande, donde estaban los Super Étendard.[109]

El 25 de mayo los argentinos repitieron el ataque de Exocet y hundieron al transporte SS Atlantic Conveyor, destruyendo su carga, vital para la campaña terrestre británica: tres helicópteros Chinook, seis Wessex y un Lynx (según los británicos los Harrier y Sea Harrier habían sido retirados antes del ataque).[110]​ La acción más importante y discutida de estos ataques fue el ataque al HMS Invincible del 30 de mayo. Allí Argentina disparó su último Exocet AM 39.[111]​ Según uno de los sobrevivientes de la misión, Gerardo Guillermo Isaac, el Exocet impactó e infligió en el portaviones.[112]

Operación Algeciras

La Armada Argentina infiltró dos comandos montoneros —conducidos por un oficial— en AlgecirasEspaña— para destruir con explosivos cualquier barco británico en la base de Gibraltar.[113]​ La policía española detuvo a los argentinos desbaratando la operación.[113]

Desembarco británico en Malvinas

Batalla de San Carlos

Desembarco británico y combates en el estrecho de San Carlos

El 21 de mayo un destacamento de la flota británica inició en la bahía San Carlos un desembarco de tropas.[114]​ La oscuridad, un tiempo desfavorable para las observaciones y unos ataques de distracción en otros lugares de la isla Soledad facilitaron el desembarco.[114]​ La única oposición terrestre argentina al desembarco británico provino de un equipo de combate de 60 efectivos del Ejército Argentino a cargo de un teniente primero.[115][116]​ El equipo guarecía la Altura 234 y puerto San Carlos. El jefe del equipo argentino avisó al alto mando argentino en Puerto Argentino sobre el desembarco.[115]​ El alto mando procedió enviando un avión MB-339 que constató el asalto anfibio.[117]​ Los infantes argentinos derribaron cuatro helicópteros británicos.[116]​ El equipo argentino eventualmente se replegó por inferioridad de condiciones.[116]​ La batalla de San Carlos pasó a ser aire-mar exclusivamente tras la retirada del equipo de combate de la Altura 234.[118]​ Los británicos armaron una cabeza de playa en puerto San Carlos, Bahía Ajax y San Carlos simultáneamente.[118]​ Las fuerzas terrestres británicas fueron espectadoras de la lucha aeronaval que se libraba.[114]

Escuadrillas de la Fuerza Aérea Sur y la atacaron al destacamento de desembarco y a la cabeza de playa. Hundieron un destructor y dos fragatas británicas, hiriendo y matando a decenas de marinos. Estos aciertos costaron a los aviadores argentinos unos 22 aviones y 10 pilotos.[119]

Batalla de Pradera del Ganso

El 27 de mayo de 1982 las tropas británicas atacaron Pradera del Ganso.[120]​ Una fuerza de tareas del Ejército Argentino, compuesta por 642 efectivos, defendía la zona.[120]

Train (2012, p. 247) dice que el Gobierno británico ordenó el ataque a la guarnición argentina de Pradera del Ganso para satisfacer la necesidad de derrotar a los argentinos en algún lugar y lo antes posible.

Las tropas argentinas se rindieron cuando el jefe británico se consideraba en el límite de su capacidad para seguir combatiendo.[121]

Tras la victoria en Pradera del Ganso, Margaret Thatcher decidió continuar los esfuerzos para ganar el conflicto por las armas.[122]

Batalla de Top Malo House

Un grupo de comandos argentinos, desde el monte Simón, detectaron un corredor de helicópteros Chinook que aprovisionaba la vanguardia enemiga.[123]​ Los británicos descubrieron a los comandos por el tráfico radioeléctrico.[123]​ Los comandos argentinos bajaron del monte con la intención de llegar a la posición argentina de Fitz Roy.[123]​ El 30 de mayo se refugiaron en Top Malo House, mientras 35 comandos británicos desembarcaban desde un helicóptero.[123]​ Los británicos se impusieron con una emboscada letal de armas antitanque.[123]

Avance británico hacia Puerto Argentino

Habiendo conquistado Pradera del Ganso, el 31 de mayo la fuerza terrestre británica avanzaba por dos avenidas: monte Kent y Fitz Roy.[124]

La fuerza terrestre británica avanzó 80 kilómetros desde San Carlos hasta las inmediaciones de Puerto Argentino sin oposición, sufriendo las inclemencias del clima y la aspereza del suelo. La falta de movilidad para satisfacer los requerimientos tácticos y logísticos simultáneamente determinó que la marcha se hiciera a pie a o no fuera posible hacerlo. La imprevista alta demanda de helicópteros para el aprovisionamiento logístico y la pérdida de tres helicópteros Chinook en el Atlantic Conveyor motivó a los británicos a realizar el avance por medios navales.[121]

Elementos del 2.º Batallón del Regimiento Paracaidista del Ejército Británico ocuparon Fitz Roy el 1 de junio. Los mandos británicos decidieron desplazar por medios navales a la del Ejército Británico para reforzar la posición.[125]

RFA Sir Tristram destruido tras el ataque.

Ataque aéreo de bahía Agradable

El 8 de junio la Fuerza Aérea Sur propinó un duro golpe a la Fuerza de Tareas 317, desbaratando un intento de desembarco en la bahía Agradable, con la destrucción de dos buques de desembarco y la muerte de 51 efectivos, perdiendo a su vez tres pilotos y sus aviones.[126][125]

El hecho de que la Guarnición Militar Malvinas desaprovechara la oportunidad de lanzar un contraataque es objeto de discusión. Train (2012, p. 249) explica que los mandos argentinos racionalizaron su decisión aduciendo que Bahía Agradable estaba a 16 km de Puerto Argentino hacia el suroeste. Una avanzada británica estaba entre Puerto Argentino y Bahía Agradable como cobertura. La artillería argentina en Puerto Argentino se veía exigua para apoyar una acción por aquella distancia. Hubiese sido necesario retirar al Batallón de Infantería de Marina N.º 5 de la importante posición en el monte Tumbledown, y de haber efectuado el ataque, el Batallón se habría visto enfrentando a la fuerza británica de cobertura y a la que desembarcaba a la vez.

Ataque final británico

El 10 de junio, Argentina canceló la Operación Buzón, cuyo objetivo era efectuar un contraataque de paracaidistas en la retaguardia británica en el monte Kent. La decisión fue racionalizada en la falta una adecuada cobertura aérea.[127]

El 11 de junio las FF. AA. británicas iniciaron su ataque final contra Puerto Argentino, mediante ataques nocturnos sobre la línea de defensa argentina constituida por los montes Longdon, Harriet y Dos Hermanas.[128]

En las batallas de los montes Harriet y Dos Hermanas los británicos vencieron con escasas bajas no sin una firme resistencia argentina.[128]​ En el monte Longdon se produjo una feroz batalla y alta cantidad de bajas.[128]

A la madrugada del 12 de junio, los argentinos dejaron fuera de combate al crucero ligero HMS Glamorgan con un misil Exocet MM 38 disparado desde Puerto Argentino.[129]​ Se trataba del primer lanzamiento de un misil Exocet desde tierra en la historia.[129]

El 13 de junio los británicos vencieron la línea defensiva conformada por Wireless Ridge y el monte Tumbledown y Sapper Hill.[128]​ Habían llegado a Puerto Argentino.

Resultado y secuelas

Prisioneros de guerra argentinos el 15 de junio.

Rendición argentina

La tarde del 14 de junio las FF. AA. británicas habían alcanzado los límites de Puerto Argentino, habiendo derrotado a las FF. AA. argentinas.[130]

El comandante británico, Jeremy Moore, y su par argentino, Mario Benjamín Menéndez, acordaron la rendición de la . Cuando Moore mostró a Menéndez los documentos de la rendición, éste tachó la palabra «incondicional».[131]

Antes de firmar, los británicos se aseguraron de que la Fuerza Aérea Sur dejara de operar con los aviones que le quedaban.[131]​ El mando británico condicionó la entrega de los soldados argentinos a una declaración de cese de las operaciones aéreas.[132]​ El comandante en jefe Lami Dozo ordenó al brigadier Castellano entregarse, mientras el brigadier Crespo dijo que iba a pensarlo.[132]​ Finalmente la Fuerza Aérea Sur cesó en sus operaciones.[132]

Se rindieron los hijos de puta

Nicanor Costa Méndez, 14 de junio de 1982.[133]

El 20 de junio, en la última acción militar, tropas británicas invadieron las islas Sandwich del Sur donde había hasta entonces una base científica argentina.[134]

El resultado de la guerra de 1982 no solucionó la cuestión de las islas Malvinas.[135]

El 4 de noviembre de 1982 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 37/9, lo cual constituyó una victoria diplomática de la Argentina, quien pagó más de 200 millones de dólares en las gestiones.[136]​ La Resolución pedía al gobierno británico reanudar las negociaciones para obtener una solución pacífica del conflicto.[136]

Crímenes

Diversos crímenes de guerra y violaciones de derechos humanos han sido acreditados contra tropas argentinas, cometidos por tropas británicas o superiores militares argentinos.[137][138][139][140]

Investigaciones y causas en Argentina

En 2007 el (CECIM) presentó una denuncia ante el Juzgado Federal de Río Grande (Tierra del Fuego), con más de 120 casos de torturas, estaqueamientos, violaciones y otros tratos inhumanos, contra los soldados argentinos que combatieron en la guerra.[141]​ La denuncia incluyó el homicidio del soldado Remigio Fernández por inanición. La denuncia fue sostenida por el fiscal Marcelo Rapoport, con asistencia de la Procuradoría de Crímenes contra la Humanidad del Ministerio Público Fiscal.[142]

En febrero de 2015, uno de los militares imputados, el suboficial Jorge Eduardo Taranto, logró que en su caso la Corte Suprema, en un fallo polémico, cerrara la investigación judicial, al rechazar el que cuestionaba un fallo de la Cámara declarando la prescripción, argumentando que no se trataban de delitos de lesa humanidad, sino de delitos comunes.[141]​ El fallo de la Corte provocó que la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner dictara el Decreto N.º 503/15, desclasificando documentos militares en los que había constancias de los crímenes denunciados y de los actos de la dictadura militar con el fin de ocultarlos.[140][139]​ Los excombatientes apelaron el fallo de la Corte Suprema a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y solicitaron continuar las investigaciones con respecto a los demás militares denunciados;[140]​ el caso tramita como Petición P-460-15.[143]

En 2018 el fiscal de la causa solicitó la declaración indagatoria y eventualmente la detención de 26 militares por considerar que existía semiplena prueba de que habían cometido al menos 22 casos de torturas y un homicidio:[142]

  1. Omar Edgardo Parada
  2. Emilio Terán
  3. Miguel Ángel Garde
  4. Jorge Aníbal Santiago Cadelago
  5. Jorge Luis López
  6. Gustavo Calderini
  7. Horacio Vlcek
  8. Jorge Reynaldo Lugo Oliver
  9. Raúl Masiriz
  10. Eduardo Luis Gassino
  11. Jorge Guillermo Díaz
  12. Belisario Gustavo Afanchino Rumi
  13. Oscar Albarracín
  14. Ramón Desiderio Leiva
  15. Francisco Gabriel Rivero
  16. Jorge Oscar Ferrante
  17. Jorge Eduardo Taranto
  18. Luis Alfredo Manzur
  19. Raúl Antonio Linares
  20. Pablo Emilio Hernández
  21. Sergio Alberto Guevara
  22. Emilio José Samyn Duco
  23. Jorge Arnaldo Romano
  24. Ramón Eduardo Caro
  25. Oscar Luis Contreras
  26. Claudio Tamareu[142]

En diciembre de 2018, el juez a cargo de la causa en ese momento, hizo lugar al pedido de indagatoria de los siguientes militares:[144]

  1. Miguel Ángel Garde
  2. Belisario Gustavo Affranchino Rumi
  3. Eduardo Luis Gassino
  4. Jorge Oscar Ferrante
  5. Emilio José Samyn Duco
  6. Jorge Guillermo Díaz
  7. Luis Alfredo Manzur
  8. Raúl Antonio Linares
  9. Pablo Emilio Hernández
  10. Claudio Tamareu
  11. Jorge Arnaldo Romano
  12. Ramón Eduardo Caro
  13. Sergio Alberto Guevara
  14. Oscar Luis Contreras
  15. Francisco Gabriel Rivero
  16. Oscar Albarracín
  17. Ramón Desiderio Leiva
  18. Gustavo Adolfo Calderini.[144]

Tanto las víctimas como los militares acusados pertenecían al Regimiento de Infantería 5 de Paso de los Libres, provincia de Corrientes, perteneciente a la III Brigada de Infantería, al mando del general Omar Edgardo Parada.[142]​ Un año después, hacia septiembre de 2019, el juez de la causa aún no había citado a declarar a ninguno de los imputados. Las Abuelas de Plaza de Mayo, en un informe a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos realizado en septiembre de 2019, denunció las "demoras sistemáticas" que se registran en la causa.[145]

En 2013 se inició, también ante el Juzgado Federal de Río Grande, la investigación de las denuncias contra militares ingleses, por violaciones de derechos humanos durante la guerra, en perjuicio de tropas argentinas. Los militares ingleses denunciados son Gary Louis Sturge, John Pettinger, Stewart MacLauglin y otro de apellido Connery.[140]

Investigaciones y causas en el Reino Unido

Desde comienzos de la década de 1990 se realizaron denuncias e investigaciones oficiales sobre eventuales delitos aberrantes cometidos por las tropas británicas contra tropas argentinas.[137][138]

En 1991 se publicó en el Reino Unido el libro Excursion tu Hell (traducido al español como Los dos lados del infierno), escrito por Vincent Bramley, quien combatiera en la guerra como suboficial (lance corporal) británico, en el Regimiento de Paracaidistas, conocidos como los "paras". En su libro Bramley confiesa haber tomado parte de la ejecución ilegal de tres estadounidenses que combatían en el bando argentino, ordenada para que no tomara estado público la participación de soldados estadounidenses a favor de la causa argentina.[137]

En el borrador del libro, Bramley incluyó un relato sobre el asesinato de varios prisioneros argentinos luego de la batalla del monte Longdon, que luego quitó de la versión publicada.[137]​ El párrafo, que fue publicado en una versión periodística previa, decía lo siguiente:

De repente escuchamos gritos, un agudo "Mamá, mamá". Se escuchó un disparo sordo y vimos a un argentino caer al precipicio. Un grupo de nuestros muchachos había reunido a algunos prisioneros argies en un acantilado donde habíamos cavado un foso para sus muertos. Ahora, con la batalla terminada, disparaban a los prisioneros y los derribaban para enterrarlos. Fue un ultraje y los oficiales de mayor rango intervinieron inmediatamente antes de que las ejecuciones pudieran salirse de control. Pero en el caldero de emociones después de la batalla, decidieron no tomar más medidas. Los tribunales marciales eran lo último que necesitábamos. Hubo más gritos y (un oficial) se levantó de un salto y vio morir al siguiente soldado con una bala en la cabeza. Un par de chicos corrieron hacia la zona. Debajo de la línea del acantilado, un grupo de nuestros muchachos enterraba a los argies "muertos en batalla" que habían sido elegidos para este propósito.[137]

Ante las serias evidencias existentes sobre el asesinato de prisioneros, en 1992 el procurador general del Reino Unido, Nicholas Lyell, abrió una investigación oficial sobre los crímenes denunciados.[137]​ La investigación se extendió durante 18 meses y en su curso se identificaron otros casos:

  • la muerte del sargento mayor Alex Munro, causado por un disparo del paracaidista Gary Louis Sturge, cuando Munro estaba detenido y herido;
  • la grave lesión en la cabeza del cabo José Carrizo, causada por dos tiros disparados por el sargento John Pettinger, cuando había sido tomado prisionero;
  • la mutilación de orejas de soldados argentinos muertos, realizadas por el cabo Stewart McLaughlin;
  • la mutilación del soldado Raúl Vallejo y la muerte de varios soldados argentinos al estallar las municiones que esos soldados eran obligados a transportar luego de ser tomados prisioneros.

Una vez concluidas las investigaciones, en 1994, la directora de Enjuiciamientos Públicos, Barbara Mills, bajo fuerte presión de las Fuerzas Armadas y otros estamentos del Estado, dispuso no imputar ningún crimen a ninguno de los militares británicos investigados, alegando que no había suficiente evidencia y que quienes habían luchado por el reino merecían el beneficio de la duda.[146]

Con respecto a la mutilación del soldado Raúl Vallejo y la muerte de sus compañeros mientras eran obligados a transportar explosivos cuando estaban prisioneros, en 2016 el gobierno del presidente Mauricio Macri bloqueó la posibilidad de que las víctimas y familiares demanden a Gran Bretaña, al negarse a emitir una declaración de certeza, paso procesar previo indispensable para iniciar el juicio.[147]

Investigaciones y causas en la OEA

En 2015 la Corte Suprema de Argentina cerró la investigación judicial sobre delitos aberrantes cometidos durante la Guerra de Malvinas por el suboficial Jorge Eduardo Taranto, al rechazar el que cuestionaba un fallo de la Cámara declarando la prescripción, argumentando que no se trataban de delitos de lesa humanidad, sino de delitos comunes.[141]

El (CECIM) apeló el fallo de la Corte Suprema a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y solicitaron continuar las investigaciones con respecto a los demás militares denunciados.[140]​ El caso fue identificado como como Petición P-460-15.[143]

El Estado argentino contestó la petición solicitando abrir el mecanismo de soluciones amistosas (artículo 48.1.f de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y artículo 40 del Reglamento de la CIDH), para alcanzar un acuerdo con el CECIM. El 8 de mayo de 2018 se iniciaron las reuniones entre el CECIM y el Estado argentino para alcanzar una solución amistosa, sin que las gestiones hubieran finalizado hacia septiembre de 2019.[148]

Otras denuncias

Soldados argentinos denunciaron torturas, vejámenes, coacciones, amenazas, lesiones graves, lesiones leves, abuso de autoridad y antisemitismo por parte de sus oficiales.[149]​ Las torturas eran de carácter punitivo.[149]

Veteranos de guerra argentinos denunciaron el asesinato de cinco soldados argentinos que estaban en retirada por parte de soldados británicos después de la rendición.[150]

Argentina

Según la Constitución Argentina, Malvinas es un asunto irrenunciable del pueblo argentino. Mural en Los Antiguos, provincia de Santa Cruz.

La derrota militar grave sufrida en Malvinas sorprendió a la población argentina, que creía hasta ese momento en un desarrollo favorable de la guerra, generando desconcierto y frustración, que originaron un desprestigio grande del Proceso de Reorganización Nacional y de las Fuerzas Armadas argentinas.[151]

Cobertura informativa

Los medios de comunicación argentinos produjeron una cobertura informativa triunfalista y falaz.[152]​ Un título que rezaba «estamos ganando» se volvió muy célebre.[152]​ El Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas dictaba comunicados sobre el desarrollo de las operaciones militares.[152]​ Un título que rezaba «estamos ganando» se volvió muy célebre.[152]

Conflicto del Beagle

El restablecimiento del orden constitucional facilitó la firma del Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile de 1984, con el cual se puso fin al conflicto del Beagle, y ayudó a evitar una eventual solución bélica.[153][154]

Continuación de la lucha

El continuo reclamo argentino sobre los archipiélagos del Atlántico Sur ha quedado plasmado en la disposición transitoria primera de la Constitución de 1994, que dice:

La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.

Reino Unido

Recibimiento del HMS Invincible tras la guerra

En el Reino Unido, la popularidad de Margaret Thatcher subió considerablemente, permitiéndole a su partido ganar las siguientes elecciones.[155]​ También se abandonó la idea de reducir el presupuesto de la Marina Real propuesto por . Los habitantes de las Malvinas también se beneficiaron, pues en 1983 recibieron nuevamente la ciudadanía británica y se liberalizó la economía (que hasta ese momento no había sido potenciada por miedo a provocar a Argentina). En 1985, una nueva constitución comenzó a promover el autogobierno de las islas paulatinamente.

La guerra costó al Reino Unido 2600 millones de dólares.[3]

Acuerdos de Madrid

En 1989 y 1990 la Argentina y el Reino Unido firmaron dos declaraciones conjuntas conocidas como los Acuerdos de Madrid I y II, respectivamente, luego de realizar sendas «reuniones sustantivas» en la ciudad de Madrid, España. Delegados de los poderes ejecutivos de ambos países cerraron los acuerdos, a cargo del presidente Carlos Menem del lado argentino y la reina Isabel II con la primera ministra Margaret Thatcher, del lado británico.

Los principales elementos de los Acuerdos de Madrid fueron la declaración del cese de hostilidades —Madrid I—, el llamado «paraguas de soberanía» —Madrid I—, la eliminación de la «zona de protección» dispuesta unilateralmente por Reino Unido en 1982 y su reemplazo por un esquema de «áreas de aplicación» y límites marítimos, sometidas a restricciones operativas y un protocolo de información y consulta recíprocas —Madrid II.

El Congreso de la Nación Argentina rehusó ratificar los Acuerdos de Madrid caracterizándolos oficialmente como simples «declaraciones» que no establecían obligaciones entre las partes y por lo tanto no constituían un tratado. Varios observadores han cuestionado esta caracterización y han considerado que los actos constituyen un tratado de paz entre ambos países y que por lo tanto su validez debió haber sido sometida a la decisión del Congreso.

Ambos países reabrieron sus embajadas en Buenos Aires y Londres el 26 de febrero de 1990.[156]

Acuerdo de Madrid I

El 19 de octubre de 1989 Argentina y Reino Unido firmaron en Madrid una declaración conjunta, suscripta por el embajador Lucio García del Solar por el lado argentino, y por el lado británico.[157]

Los principales elementos de la declaración fueron los siguientes:

  • Ambos países declararon formalmente el cese de hostilidades, tomando nota de que habían cesado de hecho;
  • Ambos países se comprometieron a no realizar reclamaciones con motivo de la guerra;
  • Se estableció una fórmula conocida como «paraguas de soberanía» por el cual ninguna declaración u acto realizada por ambos países o terceras partes, con motivo del acuerdo o acuerdos similares, podía ser interpretado como un cambio de posición o un reconocimiento sobre la cuestión de la soberanía de las Islas Malvinas;
  • Se restablecieron las relaciones consulares;
  • Se constituyó un grupo de trabajo para «evitar incidentes en la esfera militar»;
  • Gran Bretaña eliminó la «zona de protección» para buques mercantes argentinos;
  • Gran Bretaña se comprometió a hacer «coincidir los límites de la zona de protección con los de la zona de conservación»;
  • Se levantaron todas las restricciones comerciales y financieras establecidas con motivo de la guerra;
  • Se reanudaron las comunicaciones aéreas y marítimas entre los dos países;
  • Se constituyó un grupo de trabajo para llegar a acuerdos sobre pesca;
  • Ambos países se comprometieron a desarrollar los «contactos entre las Islas Malvinas y el territorio continental»;
  • Las delegaciones se comprometieron a realizar una nueva «reunión sustantiva» en Madrid, el 14 y el 15 de febrero de 1990, en donde sería acordada la Declaración de Madrid II.[157]

Acuerdo de Madrid II

El 15 de febrero de 1990 Argentina y el Reino Unido firmaron en Madrid una declaración conjunta, suscripta por el embajador Lucio García del Solar, por el lado argentino, y Crispin Tickell por el lado británico. En la declaración ambos países acordaron restablecer las relaciones diplomáticas y establecieron compromisos y restricciones en cuestiones militares, basados en el aviso previo a la realización de operativos militares y mecanismos para observarlos y verificar su cumplimiento.[158]

Entre los acuerdos se incluyeron:

  • Gran Bretaña dejó sin efecto la zona de protección alrededor de las islas establecida durante la guerra;
  • Se establecieron dos «áreas de aplicación» «para las fuerzas argentinas» y «para las fuerzas británicas», en las que deben regir las restricciones y pautas establecidas en la declaración;
  • Se establecieron dos zonas, una de 50 millas para navegación y otra de 70 millas para aeronavegación, para condicionar los acercamientos de las partes;
  • La autorización de Gran Bretaña para la visita al cementerio de las Islas Malvinas por parte de los familiares de los combatientes allí enterrados;
  • El anuncio de que ambos países habían comenzado a negociar un Acuerdo de Promoción y Protección de Inversiones;
  • La supresión de la visa;
  • La consulta mutua en materia de protección del medio ambiente;
  • Cooperación en la lucha contra el narcotráfico;
  • Consultas mutuas en materia de integración en Europa y América Latina.[158]

La Declaración incluyó cuatro anexos:

  • Anexo I: sistema transitorio de información y consulta recíprocas;
  • Anexo II: medidas de seguridad para unidades navales y aéreas que operen en proximidad;
  • Anexo III: búsqueda y salvamento marítimo y aéreo (SAR)
  • Anexo IV: seguridad de la navegación.[158]

Impacto cultural

Cine y televisión

La guerra es citada en las películas This Is England, La dama de hierro en 2011 y ese mismo año en la película Un cuento chino.[159]​ Además se la describe en las películas argentinas Los chicos de la guerra, Iluminados por el fuego, , la serie de televisión y Soldado argentino solo conocido por Dios mientras en el lado británico la cinematografía de la guerra es variada, como por ejemplo la película de televisión An Ungentlemanly Act, Tumbledown, Resurrected, , entre otras.

Música

La banda de power metal sueco Sabaton describe el triunfo británico en dicho conflicto con la canción «Back In Control», incluido en su álbum Attero Dominatus. Del lado argentino se puede citar a la banda Attaque 77, que cuenta las consecuencias de la guerra para los soldados en la canción «2 de Abril», Embajada Boliviana en «Memorias de la guerra», o Almafuerte, con su canción «El visitante», compuesta para la película homónima. También el cantautor Ignacio Copani realizó un canción relativa al conflicto, denominada «Hoy no es 2 de abril». La canción de la banda 2 Minutos «Amor suicida» narra el suicidio de una mujer tras haber perdido a su pareja en la guerra de Malvinas. También la canción «Las Malvinas son pingüinas» de la banda hace referencia al conflicto.

Literatura

En la literatura, lo más relevante es la novela Los Pichiciegos de Rodolfo Fogwill, que narra la historia de un grupo de desertores argentinos que se esconden en la isla para evitar pelear. Carlos Gamerro escribió Las islas, un excombatiente descubre en los archivos de inteligencia, diez años más tarde de sucedida la guerra, que el conflicto bélico sigue latente.

Pintura

El conflicto motivó a numerosos trabajos pictóricos, tanto de ambos países como de terceros. Del lado argentino se produjeron las obras de Exequiel Martínez[160]​ y de Carlos Adrián García.[161]

Del lado británico existen los trabajos de Charles David Cobb.[162]

Numismática

En el año 2012, el Banco Central de la República Argentina puso en circulación una moneda de 2 pesos conmemorativa de la guerra de las Malvinas, que fuera diseñada por un veterano de guerra voluntario.[163]

En 2014, durante el acto de conmemoración, la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner descubrió el boceto del billete de 50 pesos, con la imagen de las islas en el anverso y la figura del Gaucho Rivero en el reverso.[164]

Véase también

Notas y referencias

  1. Para el Reino Unido las operaciones finalizaron en la invasión de las Sandwich del Sur del 20 de junio de 1982.
  2. El brigadier general Omar Domingo Rubens Graffigna fue reemplazado por el brigadier general Basilio Arturo Ignacio Lami Dozo el 17 de diciembre de 1981.[7]
  3. El HMS Sheffield se hundiría el 10 de mayo mientras se lo trataba de remolcar.[105]

Referencias

  1. Aizenstatd, 2012, p. 95.
  2. Aizenstatd, 2012, p. 100.
  3. a b Aizenstatd, 2012, p. 98.
  4. Aizenstatd, 2012, p. 96.
  5. Train, 2012, p. 251.
  6. Bartolomé, 2012, p. 325.
  7. a b Yofre, 2011, p. 56.
  8. Yofre, 2011, pp. 55-59.
  9. Yofre, 2011, pp. 91-92-99.
  10. Yofre, 2011, p. 99.
  11. a b c Yofre, 2011, p. 100.
  12. «"Después de Malvinas, iban a atacar Chile"». Archivado desde el original el 25 de noviembre de 2009. 
  13. Camilión, Oscar (2000). Memorias políticas: de Frondizi a Menem, 1956-1996. Buenos Aires: Planeta. p. 281. ISBN 9789504903871. 
  14. La guerra austral, Manfred Schönfeld, Desafío Editores S.A., 1982, ISBN 950-02-0500-9
  15. Acta de Montevideo entre Argentina y Chile (Wikisource)
  16. Train, 2012, p. 235.
  17. a b c Train, 2012, p. 236.
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